Para Jesús
Hernández –Psicólogo altamente competente-
¿Quién soy?
Tiene dos
semanas aproximadamente que mencionaste que hablaríamos de identidad.
Escribo esto
porqué sé que voy a olvidar las auto evaluaciones que he hecho.
Saber mi
nombre, el día y lugar en que nací (de esto no tengo una seguridad, pero me
gusta pensar que sí), el nombre de mis padres y hermanos no me dice mucho sobre
quién demonios soy.
A ratos creo
que soy el resultado de una larga cadena de acontecimientos que para mi
frustración, dominan las circunstancias negativas. -Aceptando como negativo lo
que así designa la ética actual-
¿Soy la hija
de una adolescente confundida que huía de un hogar violento?
¿La
primogénita (así me llama Él) de un
estudiante de ingeniería con deseo y
convicción de salir de la miseria? – y que por supuesto lo consiguió -
¿La escuincla
que mentía para no ver pelear a sus padres, para que no golpearan a sus
hermanos, para no ver llorar a su madre?
¿La mayor de
cuatro hermanos que crecieron en un remedo de hogar roto, violento, con
carencias afectivas severas? A favor de mi madre y gracias a su trabajo, habré
de reconocer que las carencias
económicas no fueron graves.
¿La
provinciana que aún reniega por haber sido trasplanta a la ciudad sin su
consentimiento?
¿Soy la tonta
que inició vida de pareja un día después de alcanzar la mayoría de edad? Ambos sabemos de que estaba huyendo; Dios, ¡sigo huyendo!
¿La mujer que
decidió embarazarse a pesar de no haber terminado la licenciatura?
¿La loca que
abandono los estudios superiores para generar recursos económicos que ayudaran
a su madre y hermanos a "salir adelante"? y que no pudo conseguirlo.
¿La miedosa
que oculto las agresiones de parientes y maestros?
¿La persona
que encontró en la escuela y la lectura el escape de una realidad en la que no
le gustaba vivir?
¿La
profesional que se puso en "stand bay" para disfrutar y orientar el
crecimiento de su hija?
¿Una ingenua
que se dio la oportunidad de enamorarse otra vez?
¿La ilusa que
un día se convenció de que no podía hacerlo todo bien?
¿Soy aun la
niña que se convenció de ser fea y de tener la culpa de todo?
¿La hija
malvada que jamás ha complacido a su madre?
¿La
adolescente envalentonada que golpeo y corrió a su padre de la casa?
¿La joven que
busco encausar su agresividad por miedo a lastimar con severidad a alguien?
¿La bailarina
que renuncio al ballet folklórico de
Nieves Paniagua?
¿La enojada
señorita ( tenia 17 años) que acepto la negación de sus padres para trabajar
como modelo del diseñador Pedro Loredo?
¿La honesta
(taruga para cuates y parientes) líder sindical que rifo casas y préstamos sin
quedarse con ninguno.?
¿La maestra
insegura que dejo ir la oportunidad de avanzar en el organigrama y cuyo trabajo
sirvió de escalón a otros?
¿La
estudiante que abandonó su investigación convencida de que no merecía nada
bueno en la vida y perdió su beca a Francia?
¿La persona
que renuncio a los celos para conservar la estabilidad familiar que le
permitiera a su hija crecer protegida en un ambiente emocionalmente saludable?
¿La hija que
traicionó a su madre al establecer una buena relación con el padre ausente y
malvado?
¿La mujer
adulta que busca ayuda para no odiar ni abandonar a su madre?
¿La vanidosa
que regreso a la escuela por todos los grados que le faltaban?
¿La feliz
madre de una mujer exitosa física y emocionalmente sana?
Sin ninguna
duda soy nieta de cuatro abuelos de condición muy humilde, por parte de mi
padre campesinos-pescadores y mineros; por parte de mi madre empleados
domésticos y después obreros.
Con un poco de vanidad puedo decir que: soy una mujer que ha conseguido lo que
se propone. He lastimado a otros en lo que desde mi perspectiva es legítima
defensa de mis seres queridos o intereses personales; incansable lectora que
aun, cuando el texto lo permite se da el lujo de vivir otra realidad.
Si me
preguntas por mi identidad, soy una orgullosa mujer mexicana de la clase
trabajadora. Se que me gusta el rol de investigadora, que soy buena maestra y
me gusta creer que tuve éxito como
madre.
Espero que
sepas lo mucho que te agradezco llevarme a reflexionar en todo esto.
En la vida no
hay casualidades, sino causalidades.
Agradezco a
la vida las causas que me llevaron a tu consultorio.
Que la
abundancia de la naturaleza fluya a través de ti y de tus seres queridos.

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