lunes, 14 de septiembre de 2015




La güera Borgia o las historias que siempre se repiten



Cuando la conocí aún era una vegetariana estricta, una enfermedad con fuertes dolencias la hizo comenzar a incluir proteína de origen animal en su alimentación. Su cara redonda y su sonrisa perenne inspiraban confianza.

En el centro de trabajo donde coincidimos ella se manejaba con un perfil de liderazgo mas bien bajo, sentí empatía por ella porque tenía su “hora de lactancia”, me parecía muy mayor para tener un bebe y eso me causaba cierta admiración.

No sé porque pensé que en unos años andaría por ahí su hijo o hija, yo batallaba horrores para llegar temprano, la culpa por desmañanar a mi pequeña y arrastrarla medía ciudad en el transporte público para llegar al trabajo me hacía sentir muy incómoda, en automático  florecía mi solidaridad con todas aquellas mujeres que compartían mi condición.


Era yo casi nueva en el sistema, cuándo  Borgía faltó tres días seguidos  indagué entre sus amigas, aún recuerdo como la enfermera con risa socarrona me dijo –tiene cuidados maternos-.
Mi compañera no se presentó hasta el miércoles de la siguiente semana, recuerdo haberle preguntado cómo seguía su pequeña, la indiferencia con que me respondió me molesto pero creí que era inapropiado meterme en lo que no me importaba.

Aquel ciclo escolar mi hija tuvo varicela, me dieron ocho días de cuidados maternos y la Directora no me los acepto, dijo que eso no era válido en nuestro subsistema y que “me iba a ayudar otorgándome tres días de permiso económico y que solo me iba a reportar dos faltas”. Mi indignación y enojo fueron bastante obvios, ¿cuál habría sido el acuerdo con la güera Borgía? mi molestia hizo que algunos compañeros me recomendaran ir al sindicato, así lo hice y conseguí un permiso económico por los otros dos días.

Un ciclo escolar después, Borgia seguía saliendo una hora antes de lo establecido para alguien con tiempo completo, cuando le pregunte porque me respondió: “no me han quitado mi hora de lactancia”. Me pareció una respuesta adecuada, en el mes de marzo recibí la invitación a los XV años de una de las hijas de la güera Borgía. Asistí con gusto, aunque no me pareció extraño aquello de “sin niños”, ¿qué iba a hacer ella con su bebe?

No quiero hacer ésta historia larga, resultó que mi compañera tenía ya quince años disfrutando de su hora de lactancia, parece ser que nunca le informaron que esa prestación duraba solo un año, que los Directores omitieron informarle, que nadie le retiro la prestación y que sus hijos eran sumamente especiales porque se enfermaban siempre en Abril, con la consecuente constancia de cuidados maternos que cubría diez días sin perjuicio de sus permisos económicos.

Cuándo me despedí de ella porque me dieron cambio de adscripción me dijo: me caes bien, creo que debí haberte dicho que mi papi es director de la Escuela X, por eso nunca me descuentan y puedo tomar mis vacaciones en abril, que es el mes en que mi esposo tiene vacaciones en el ISSSTE.

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